Club Natación Ciudad de Alcorcón

NO HAY QUINTO MALO

Acabada la liga femenina de Primera División, es momento de hacer balance de la temporada, la más atípica de cuantas se han disputado. Y es que nadie apostaba, allá por noviembre, que la competición pudiera celebrarse íntegramente en medio de una pandemia. Pero como buenos aficionados a los deportes de agua, la ‘olas’ se fueron sorteando y se puede decir con satisfacción que ha sido un gran mérito de todos los clubes.

No obstante, como era de esperar, parones por cuarentenas ha habido, incluso interrupciones por fenómenos meteorológicos imprevisibles y sorprendentes. Pero con protocolos de seguridad y esfuerzo, la organización se impuso e incluso se finalizó con público en las gradas de algunas piscinas. Todo un éxito.

En lo que a nuestro club en particular se refiere, la temporada ha significado un nuevo paso adelante en el crecimiento de la sección. Fue un paso y bien pudo ser un gran salto, porque por momentos pasaron por la cabeza llegar a las más altas pretensiones, como ascender a la División de Honor. Y la razón fue un comienzo espectacular en la primera fase, que contrastó con el inicio de curso del año del debut. Mientras la pasada temporada se pagó la novatada en las primeras jornadas, en ésta el equipo entró más enchufado, buscando asegurarse entrar en el grupo de los 6 mejores de la Liga. Y se consiguió de forma brillante y temprana, lo que despertó las ilusiones.

Pero fue antes de acabar esa primera fase cuando se produjo el punto de inflexión. El parón por Navidades, unido a una cuarentena y al paso de Filomena, cortó la dinámica del grupo. Y aunque por inercia se fueron sacando los partidos, hasta certificar el jugar en el grupo de ascenso, el juego ya no fue el mismo. Y así se llegó hasta el fatídico día del partido contra WP 9892 navarro en Santo Domingo, donde todo se alineó en nuestra contra. Fiel a la Ley de Murohy, todo lo que pudo salir mal, salió mal. Y el resto de resultados tampoco ayudaron. En ese escenario, las opciones de cara a la siguiente fase quedaron mermadas y el ánimo aún más.

Fue en esta segunda fase donde se vio la cara B del equipo. Un “quiero y no puedo” marcado, desde el inicio de esta liguilla, por la baja definitiva por lesión de una de sus bazas más fuertes. Esta ausencia permitió a las rivales a preocuparse de un brazo menos en el tiro, resintiéndose notablemente el ataque.

Otra de nuestras grandes ‘artilleras’ también se tuvo que perder un par de encuentros, lo que en una fase tan breve (6 partidos), y una plantilla corta de efectivos, suponía una pesada carga difícil de llevar. Aún así, la defensa hizo que las derrotas fueran más que dignas, ante equipos, todos ellos, con mayor potencial. Siempre se mantuvieron con opciones en cada partido, aunque finalmente el cansancio les terminara pasando factura.

Al final, un quinto puesto que, si bien se queda corto para los méritos del equipo durante toda la temporada, deja clara la enorme progresión en su segundo año en la división de plata. Además, en el apartado particular, dos de nuestras jugadoras han sido las máximas goleadoras de la Primera Nacional, dejando a nuestro club bien visible en una de las clasificaciones más destacadas. Nuestra felicitación también por este logro.

A partir de ahora resta esperar que las categorías de formación terminen sus compromisos territoriales, y nacionales si los hubiera, donde también hay grandes expectativas, y empezar a centrarse en la próxima temporada, donde la Primera División se verá ampliada hasta los 14 equipos. Con refuerzos o no, el absoluto femenino seguro que luchará por seguir creciendo e intentar subir un escalón más. Y siempre confiando que la pandemia no nos siga golpeando como lo ha hecho y poder disfrutar de una liga como en la vieja normalidad. Hasta entonces, feliz descanso.

¡Vamos CNCA!