Club Natación Ciudad de Alcorcón

Hablar de waterpolo en Madrid es hablar inexcusablemente de Alcorcón, cuna de grandes waterpolistas. De esta ciudad han salido campeones olímpicos y del mundo, como los hermanos Moro, Miki Oca, Sánchez-Toril, Miguel Ángel González, Pili Peña... Y así, una larga lista de nombres que ayudaron a abrir camino a los jóvenes que por entonces se estaban formando en el extinto CN Alcorcón Arena (antes Ondarreta Alcorcón). Justo antes de su desaparición, una generación de chavales llevaba camino de reeditar los éxitos de sus antecesores, conformando un grupo de una extraordinaria calidad. Llegaron a ganar el Cto. de España cadete antes de tener que buscar otra salida. En aquel equipo estaban, entre otros, los hermanos Bustos, los hermanos Chico, Adrián Abad, Alberto Fernández, Jorge Ramos y nuestro entrevistado, Alberto Barroso Macarro (Madrid, 8 de julio de 1994). Desde entonces, la mayoría han llevado carreras exitosas en sus respectivos clubes. 

 

¿Qué queda de aquel Alberto Barroso adolescente que tuvo que salir de Alcorcón para seguir creciendo deportivamente?

A.B.: Un Alberto Barroso que nunca olvida de dónde salió, de aquellas instalaciones donde hice amigos que aún sigo teniendo buenísima relación con ellos, donde aprendimos a lo que era sacrificar muchas cosas por entrenar... y sobre todo aprendimos a SOÑAR!! de esa piscina habían salido Campeones Olímpicos... como no íbamos a soñar con el Waterpolo...  pero de todas las cosas buenas que me llevé de C.N Ondarreta Alcorcón me quedó con la humildad que transmitían y que te hacían adquirirla cada uno de los deportistas y entrenadores del Club.

 

Empezaste a jugar al waterpolo a los 7 años. 

¿Por qué decidiste probar este deporte?

A.B.: Mis padres, a mi hermano y a mi, nos apuntaron al colegio Amanecer, donde íbamos a nadar. Había una entrenadora, llamada Cristina, que era jugadora del Club, que al ver que se nos daba bien nos dijo que si queríamos apuntarnos a waterpolo allí. Aceptamos y ahí empezó el sueño. 

 

Vas quemando etapas y años (8), y cuando tu equipo llega al nivel más alto de las categorías inferiores desaparece el club de tu infancia. ¿Cómo recuerdas aquel momento?

A.B.: Todo era perfecto, el grupo de toda la vida jugábamos en primera división con Jorge Botello. Javi Bustos y yo debutamos en División de Honor con una victoria al todopoderoso Barceloneta. Todo era perfecto, todo fluía, hasta que llegó un momento donde todo cayó; los deportistas con muchísima pena nos tuvimos que buscar equipos para seguir persiguiendo nuestros sueños y ahí es cuando nos fuimos al Real Canoe N.C.

 

Y entonces fichas por el ‘enemigo íntimo’: el Canoe. ¿Fue difícil tomar esta decisión? ¿Cómo fue el paso por el club al que habías ganado en la final del nacional cadete?

A.B.: La época vivida en Real Canoe fué muy bonita. Mario García, que hacía un año había fichado por el Real Canoe, me dijo que me fuese a Canoe ya que tenían el equipo en División de Honor y seguramente si me ganaba el puesto podría jugar con ellos. Tenía otras ofertas de Barcelona, y al final me decidí por el equipo de Salvador Gómez(Chava), que también jugó en el Ondarreta Alcorcón. Un Chava muy abierto a lo que venía, un chaval cadete que venía de quedar máximo goleador de Primera División y con ganas de crecer. Chava ese mismo año me hizo jugar muchos partidos, tantos que el siguiente año ya era un fijo entre sus filas. Una época muy, muy bonita de mi vida, donde también sigo teniendo amigos.

 

 

Posteriormente, te llegan más ofertas de equipos y te lías la manta a la cabeza yendo al todopoderoso ‘Pallanauto” italiano, al Aqcuachiara. ¿Qué fue lo que te llevó a iniciar esta aventura fuera de nuestras fronteras?

A.B.: Desde que comencé a saber algo de waterpolo siempre quise jugar fuera, y en especial en Italia. Me llegó la oferta y no lo dudé, con lo puesto me fui a Napoles a las órdenes del campeón olímpico en Barcelona ‘92, Pino Porzio. Estar con él es hacer un máster en WP.

 

Este club te sirve de trampolín para la selección y para volver a la Liga española por la puerta grande, fichando por el Sant Andreu de Dani Ballart, con un proyecto ambicioso. ¿Cómo fue trabajar a las órdenes de uno de las grandes de la época dorada del waterpolo español?

A.B.: Fue una gran experiencia, absorbí todas las cosas buenas de Dani Ballart, ahora fichado en un equipo del Cairo. 

 

Solo estás un año y cambias de club, el Terrasa. ¿Por qué razón?

A.B.: Cuando me llama Dídac Cobacho el Terrassa queda 2 de liga regular, también juegan 2 finales, final de liga y de Copa del Rey. Cuando se te presenta un equipo con este palmarés anual no lo dudé y aquí seguimos este año, jugando la Liguilla de Champions y aprendiendo de los mejores equipos de Europa. Y aprovecho para  felicitar al Club Natació Terrassa por todo lo que están haciendo por el deporte y sobre todo el waterpolo.

 

Ésta es tu segunda temporada en este histórico club y en este tiempo la selección española te ha requerido para compromisos internacionales. El último, el mundial de tan grato recuerdo para todos: una plata y la clasificación directa a los JJOO de Tokio. Cuéntanos, ¿cómo ha sido este verano?

A.B.: Un gran salto para el waterpolo español, volvíamos a estar en la lucha por las medallas. Ahora toca pensar en el Europeo con la misma ambición. En fin, una de las mejores experiencias deportivas de mi vida, digo deportivas porque la mayor experiencia personal ha sido cuando conocí a Leonardo, mi hijo.

 

Champions League, Liga, Copa del Rey y de fondo las Olimpiadas. ¿Cómo se afronta una temporada cuando tienes un alto porcentaje de posibilidades de estar en esa cita? ¿Qué significaría jugar en unos JJOO? 

A.B.: Un año completo, me gusta ir paso a paso y pensar en la siguiente gran cita, el Campeonato de Europa en Budapest. Pero creo que las olimpiadas es el sueño de todo deportista, trabajaré duro para poder dar lo mejor de mí y estar en las olimpiadas de Tokio 2020.

 

Y después, ¿qué? ¿Cuáles son tus ambiciones personales como jugador profesional de waterpolo? ¿Piensas dilatar mucho tu carrera como waterpolista?

A.B.: Me gustaría dilatar mi carrera hasta que mi cuerpo y mente aguanten a este nivel de competición tan alto. Siempre con los pies en la tierra y sabiendo que son etapas de tu vida.

 

No sé si sabes que varios de tus excompañeros han vuelto al club alcorconero. ¿Sigues sus andanzas? ¿Cómo ves a tu antiguo club desde que resurgiera de sus cenizas?

A.B.: Sigo al tanto de todo, mi padre no se pierde un partido en la catedral del waterpolo español, Prado Santo Domingo. 

Mi amigo y excompañero Juan Carlos García, Piko y mi exentrenador Jorge Botello están haciendo un grandísimo trabajo con los chic@s, no dudo que vuelva a estar ahí arriba en unos años.

 

Ahora estás lejos de tener que planteártelo, pero cuando se acerque tu retirada, somos muchos lo que esperamos que lo hagas en tu club de origen. ¿Volverías a Alcorcón para colgar el gorro?

A.B.: Sería precioso volver al Club donde empecé, con los compañeros/amigos de toda mi vida y jugando a gran nivel. Sin duda! 

 

Y una vez ‘jubilado’, ¿te ves en el futuro ligado a este deporte o, por ejemplo, a una de tus pasiones como es el motor? 

A.B.: Creo que será un mix de Waterpolo y Motor!! 

 

Para cerrar la entrevista, ¿qué consejos les darías a todos aquellos que buscan seguir tus pasos en este deporte minoritario?

A.B.: Soñar con el Waterpolo! 

El día a día, entrenos, sacrificio y humildad.